17 de diciembre de 2017

Cuando te recuerdo



Cuando mi memoria sirve es una proeza,
mucho hace luego de mi golpe en la cabeza.
Este poema pone a prueba mi cerebro,
y cuando te recuerdo, lo celebro.

Quisiera que estés a mi lado,
y que mi corazón tú hayas sanado.
Perdóname cuando no fui un caballero,
salvo cuando teníamos sexo placentero.

Cuando te pusiste mala al comer picante,
yo apenas te gustaba en ese instante.
En emergencias nos agarró la madrugada
y a esa hora yo sabía que ya te amaba.

Quisiera que extrañes mis ronquidos
y que de nuevo nos fleche Cupido.
Tendrías el desayuno de madrugada,
y en la noche tu cena preparada.

Recuerdo tus medias con deditos.
De tus atuendos, eran tus favoritos.
Extraño el sabor a pollo de tus espaguetis vacíos,
cuando tu sazón y tu amor eran solo míos.

Un día nuestro matrimonio casi explota,
cuando en vez de carne, me diste tayota.
Si supieras que eso ya no es dilema,
he aprendido a comerla sin problema.

Me gustaba salir contigo sin que usaras sostén,
ponías hombres nerviosos y ojos en vaivén.
Mi mala memoria poco me ha ayudado,
pero nunca olvido que fui feliz a tu lado.

Y en verdad que nos sobraba el ocio,
que hasta celebramos nuestro divorcio.
La pasaron muy bien los invitados,
sin saber que asistieron engañados.

Lo vivido contigo fue algo inmenso,
cuando te recuerdo todo es intenso.
Te impones a mi mala memoria,
mientras lamento que somos historia.

Descuida, con esto nada pretendo.
Poco puedo hacer con lo que no tengo.
Te escribo estas locuras, pero estoy cuerdo.
Lo hago porque disfruto cuando te recuerdo.