16 de agosto de 2016

Te extraño, pero...


Cuando te conocí dije que serías para mi,
lamentablemente en cinco años te perdí.
Extraño oírte cantar en inglés,
no sabía si lo hacías al derecho o al revés.

Fui feliz cuando me perdí en tus ojos
y desde ese día complací tus antojos.
Extraño tus fantasías, 
porque también eran las mías.

Como tus parejas te olvidaban cada año,
nos casamos el día de tu cumpleaños.
Extraño tu felicidad en nuestra boda tan compleja,
donde invitamos hasta nuestras exparejas.

Recuerdo los lunares en tu nariz,
tu mirada y tu sonrisa me hacían feliz.
Extraño tu sentido del humor y esa proeza;
hasta con calor, arroparte de pies a cabeza.

Creí que siempre serías mi esposa,
pero lo creído y lo vivido no es la misma cosa.
Extraño tu frase: "todo es un proceso".
Cuando me dejaste fue que entendí eso.

Recuerdo tu obsesión por el gimnasio,
la que no compartía aunque fuese despacio.
Extraño tus manos sudadas,
luchando entre ser fuertes o delicadas.

Fuimos bellas personas que nos amamos,
y luego de un tiempo juntos, no funcionamos.
Te extraño, pero dudo que regreses.
Sigue disfrutando de aquello que mereces.