19 de septiembre de 2015

Esa hermosa mariposa

Nunca pensé encontrar tanta belleza,
con alas y antenitas en la naturaleza.
En otro listón de bambú se sujeta la mariposa
que quisiera como reina, que quisiera como diosa.

Con su bogu se ve fuerte y a la vez tan delicada,
como si resistiera todo y no le hiere nada.
¡Cuánto quise verla saliendo de su oruga!
Pero a su vida llegué lento, como una tortuga.

Mi vida no ha sido blanca, negra ni rosa,
y hoy delirio por esa hermosa mariposa.
Con su dulce voz mi cuerpo arde,
quisiera su señal de que no he llegado tarde.

De mi vida tanto me he quejado,
hasta que la mariposa me habló  de su pasado.
En su vida ha sufrido, pero ella no se queja,
tal es su dulzura, que atrae a más de una abeja.

Aunque vuela por el camino del sable,
para mi ella no es inalcanzable.
Si algo me ha enseñado con insistencia,
es a no perder mi propia esencia.

Si supiera la paz que a distancia me transmite,
sabrá lo que mis principios no me permiten.
Arrancar de raíz el bambú donde se posa,
y traer a mi jardín a esa hermosa mariposa.

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