9 de febrero de 2012

Mis pasos hacia la soledad...hacia la paz


Hoy he firmado mi divorcio. Aunque es mi segunda separación, mi segundo fracaso, nunca me había sentido tan mal en mi vida. Increíblemente, aún con mi corazón estrujado no sentía inseguridad, ni duda. No me tembló el pulso, firmé porque es lo que ella quería. No yo.

Yo adoro a mi madre aunque no se lo diga, yo muero o mato por mi hija aunque ella no lo entienda... pero ahora el que importa soy yo. Del 2007 para acá, el tiempo me pasaba por encima, mientras yo esperaba algún día lustrar el más hermoso diamante en bruto que pensé haber encontrado. Pero el bruto era yo, ella no quiso ser más un diamante para mí.

Mis pasos no me alejan de nadie, solo me acercan a mí mismo. Mis pasos no los hago yo solo, pues la soledad es mi compañera. Algún día, tal vez mire atrás, no para ver a alguien, sino para ver todo lo que he dejado atrás para encontrarme conmigo, con mi amor propio, con mi vida, con mi ego, con mi presente, con mi futuro.

Con mi firma no he logrado mi libertad... le he dado la libertad a la mujer que ya no quiere no estar conmigo. Como siempre, no me lamento de las cosas que me ocurren, sino de entregarle más que mi vida a las personas que me hacen este tipo de cosas. Pero duelan o no, esos son los pasos de la vida... que para bien o para mal, todos algún día debemos dar.

Se que suena raro, pero las canciones de Enrique Bunbury hablan en detalle de mis momentos felices y mis desamores. Es como si el supiera las cosas que me han pasado y luego plasma partes de mi vida en sus canciones. Nada me identifica más que sus canciones... Mis pasos van al ritmo de sus letras. 

Ya el papel esta firmado, no hay marcha atrás. Y creo de su parte tampoco.

Quiero que sea feliz aunque no sea conmigo.... y

¡Que tenga suertecita!

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