1 de febrero de 2012

La perra de mi vecina

Ayer en la tarde estoy en la acera fuera de mi casa, conversando con mi vecino Alberto y un amigo de este. Varios minutos después vemos que la perra de mi vecina de al lado se ha escapado con todo y cadena. La perra nos pasa por el lado olfateando todo mientras la vecina la llama con mas angustia que desesperación: Pussy!! Ven Pussy!!


Mi vecino Alberto y su amigo han vivido mucho tiempo en EEUU, y yo se algo de ingles, por lo que nos echamos a reír al escuchar el nombre de la perra de mi vecina!  Jaja.  Es la primera vez que veo a esa perra fuera de su casa, por lo que no nos metemos en eso y seguimos conversando en la acera.

Mi vecina sale a buscar a su perrita  Pussy, y minutos después regresa sosteniéndola por la cadena. La perra viene tranquila casi cerca del contén mientras nosotros estamos recostados de la pared. La perra (y la vecina) nos cruzan por el lado y ya casi pasándonos se le metió una mezcla de Hipolito Mejía, Lady Gaga y Charlie Sheen y empezó a ladrar y a lanzar mordidas, nos replegamos mas a la pared y la vecina la halaba. Se calmo un segundo y ya cuando se iban... la maldita perra se devuelve hacia mi y me tira a las piernas, agarrándome por el pantalón mas arriba de la rodilla izquierda.

Le dije; Oh, me mordió! Miro mis pantalones y los veo enteros, pero me duele la pierna. En plena acera me bajé los pantalones y miro mi mallugadura mas arriba de la rodilla. Veo sangre, respiro tranquilo y pensé en mil y una formas de desaparecer a la perra de mi vecina.  Miro de nuevo los pantalones  y veo que están intactos, entro a casa a lavarme y a desinfectarme. Si hubiera sido una mordida directa con los colmillos habría salido corriendo a vacunarme, pero con o sin colmillos... le tengo el agua puesta a Pussy, la perra de mi vecina.

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