17 de mayo de 2010

La lealtad... ¿Sentimiento o negocio?



La lealtad la vemos como cosas de caballeros, cosas películas antiguas, de capa y espada, de reverencias y de muerte por honor. Pero la lealtad es el mejor sinónimo de reciprocidad entre personas allegadas.

Si soy fiel a mi mujer, y ella me es fiel, por ende habría lealtad entre nosotros. Si estoy presente en los momentos malos que pase un amigo, y este hace lo mismo por mi, habría lealtad entre nosotros. Si formo parte de un grupo que cuida de mi, y otras personas me ofrecen algún beneficio a cambio de algo que perjudica a mi grupo, si me niego por mantener mis principios, entonces habría lealtad.

Todo indica que la lealtad es dar y recibir, es cuidar y que te cuiden, es confiar y que confíen en ti. Es hacer algo "correcto" esperando que hagan lo mismo por ti. Lo que sería una especie de fidelidad social, ya que la lealtad no se resume a una relación amorosa. Es un apoyo hasta en las peores situaciones. Lamentablemente no se puede confiar en una persona que no es leal.

Algunas personas dejan de ser leales a otras, sin que éstas últimas hayan hecho nada malo hacia los primeros, o cambiado su forma, actitud, personalidad ni principios. Creo que yo mismo me respondo eso al ver quiénes son realmente de los que creí mis amigos, los que "estaban", pero nunca en las malas.

Tuve mi época de "brillo", de gastar, de gastar, comer bueno y beber a cada rato. Todo era fiesta, coro y bebida, casi siempre con las mismas personas. Pero todo tiene su final, un día mi época pasó. La gente del "coro" deja de visitarme, ya tenían otro ambiente, otro estatus, otro salario, otros "amigos". Eso no me duele, claro que no. Hasta les doy las gracias por demostrarme que yo solo era un buen anfitrión, más no un amigo para ellos.

Ahora que económicamente no puedo frecuentar los lugares de diversión de antaño, que no puedo gastarme un par de litros de bebida cara cada fin de semana, que no puedo llenar de gasolina el tanque del carro que casi no tengo. Aprendo la lección de que "vales lo que tienes". Más no soy lo que tengo, solo que para otros ya no soy beneficioso, interesante, conveniente ni útil.

Sigo siendo el mismo, la misma persona de años atrás. Mantenía mi lealtad a quienes me importaban y siempre veía como mis "amigos", pero cada día veía un latente desprecio, un sutil metamensaje de superioridad por quienes laboralmente fueron mis iguales. Ahora que ganan más, se creen superiores en más de un sentido. Ciertamente poseen digamos que un "rango" más alto en mi área laboral, pero ese detalle los ha hecho creerse mejor persona que yo.

Un persona que mantiene igual posición laboral que yo me dijo: Así es la vida. Le respondí que la vida es lo que yo hago con ella, y quienes cambian conmigo porque ganan más solo cambian la apariencia en su vida, sus amigos y sus ambientes. Solo le están poniendo precio a su "amistad", y como ya no puedo pagar esa cuota, no soy del "coro". No hay un "cc" de lealtad en una actitud así. Y yo feliz de ser el mismo que esas personas conocieron cuando ganaban lo mismo que yo. Yo podré tener pensamientos sucios, pero mi conciencia está limpiecita.

He comprendido que todo hombre (género humano) tiene su precio, pero ese precio no siempre es dinero. Hay personas que ceden por amor, otros ceden por debilidad, otros por un favor de igual magnitud, y los que hacen lo que sea por dinero. O sea, si fulano A me ofrece dinero para que yo haga lago, me puedo negar. Pero si fulano B me pide lo mismo, pero de favor, es posible que lo haga, solo tomando en cuenta de a quien es que voy a beneficiar.

En resumen, la lealtad también es una clase de negocio. Alguien la ofrece, y yo pago por ella. Si yo la ofrezco, alguien pagará por ella. Es un dar y recibir, es un beneficio emocional recíproco, que envuelve desde amor, confianza, secretos y otros sentimientos, todos en beneficio de ambas partes. Es como dicen; "por su mejoría, hasta su casa dejaría". Pero también la lealtad es un sentimiento, ya sea de gratitud, de compromiso, de amor. Un bello sentimiento que une a quienes se comprometen a beneficiarse y protegerse mutuamente en cualquier situación.

Entonces, si alguien cambia conmigo y le pone precio a mi amistad ¿Cómo puede esperar lealtad de mi parte?

2 comentarios:

  1. Wow Roy!! Excelente tu escrito y muy real. Recuerdo que el otro dia comentabamos sobre esto en twitter y es que hay personas que muestran una falsa humildad que con el tiempo quedan desenmascarados y revelada su verdadera indentidad.

    Es lo mismo con esos supuestos amigos que cuando ven que estas bien te siguen donde sea, pero si te ven en dificultad (sobre todo economica) te dan la patada del millon.

    En algo no estoy de acuerdo contigo y es en que considero que para ser leal hay que ser un caballero, porque estamos mirando la lealtad como un valor y los caballeros (no necesariamente los medievales) son personas que predican y fomentan los valores y mas que nada los practican.

    Tu eres un hombre fiel a tu mujer y a tus principios...eso te hace ser un CABALLERO.

    La lealtad tambien se aplica a los ambientes laborales, a los clientes, en el caso de un medico a los pacientes, en el caso de un abogado al defendido, en el caso de una celebridad al publico, en el caso de un creyente a Dios, o sea, ser fiel en todo momento y aunque muchas veces es algo unidireccional, lo que le daria mucho mas riqueza y belleza es que esa lealtad sea en ambas direcciones.

    Un abrazo!!!

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  2. Un artículo asi de bueno se merece un comentario que lo complemente pero ahora mismo estoy desubicada (No he tomado mucho café) y tendras que conformarte con saber que estoy de acuerdo con lo que planteas.

    La sociedad ha convertido la lealtad en algo intercambiable o perecedero.

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