7 de enero de 2010

A falta de papá... recuerdos


Rebuscando entre papeles me topé con el recordatorio de la muerte de mi papá. Muerte que no me afectó realmente sino hasta meses después.

Hace poco cumplí mis 36 años y fue uno de los cumpleaños menos emocionantes que he tenido... De un tiempo para acá, mi fiesta es tener a mi esposa Jenniffer, mi hija Laura y mi hija Ely en casa. Para sacar a mi hija Flor de Samaná hay que pasar los mundos de Super Mario Bros, ella siempre quiere estar en su campito. La entiendo, la capital nunca le ha gustado ni para visitar. Con mis mujeres me conformo y creo pasarla bien aunque sea viendo TV con ellas en la cama.

Tenerlas cerca me hace sentir importante para alguien, aunque sea por un solo día. Pero este diciembre pasado fue poco lo que disfrute. El padrastro de mi hija Laura me la llevó a casa, pero esta se la pasó en el cuarto chateando en mi laptop, apenas me hizo compañía.

Por motivos de salud, mi hija Ely no pudo ir a casa a visitarme, pero lo que ya mi día importante no lo era tanto. La mesa estaba coja de una pata... Así que entre llamadas perdidas, llamadas contestadas, correos, mensajes al celular y demás cosas me pasé mi cumpleaños.

El 31 de diciembre, el día esperados por todos para que se vaya lo malo del 2009, que venga lo bueno del 2010. Es un día que da emoción y "expectativas" de una vida mejor. Para mi es un un día normal y me la pasé bastante aburrido.

¡Lo que nunca pensé en mi vida, es que me hizo falta mi papá! Ni yo me lo creí, pues es un señor que apenas menciono en mi vida. Por primera vez en mucho tiempo, me puse a "fantasear" de como sería mi vida si mi papá me hubiese criado, si hubiese sido mi ejemplo moral y lo más importante, si me hubiese demostrado cariño. Lamentablemente, tengo muy pocos recuerdos para fantasear.

Prácticamente me crié sin padre, mis "figuras paternas" fueron mis primos y los esposos de mis tías. Mi papá apenas pasaba por la casa una o dos veces al año, las escasas veces (repito; escasas veces) que llevaba dinero para mis gastos. Ir de visita un fin de semana a la casa de mi papá era como un viaje espacial, todo era otro mundo. Algo que hacía dos o tres veces durante algunos años. Recuerdo poco, pero estoy claro de que económicamente no vivía mal.

Recuerdo los tiempos en que ser rockero equivalía a ser satánico. Yo no llegaba a 18 años cuando tuve la "primera conversación de padre a hijo", motivada por mi vestimenta negra, mis intentos de pelo largo y mi "música del diablo". El hombre (obviamente con vaso de romo en mano) llega a mi casa un día, habla unos minutos con mi madre en la sala. Luego me dice; ven, vamos a hablar. Sale a la galería, se fuma casi todo su cigarro de un chupón y mirándome. Me dice: Mi hijo, ¿tú metes droga? Lo miro sorprendido y respondo que no. Luego se pega un trago largo de su romo puro (lleno de ceniza) y me dice: mi hijo, ¿ tú eres maricón? Lo miro más sorprendido y le respondo que no. Me mira, pone su mano en mi hombro y me dice algo (más o menos) como; "bien, sigue así". Sin decir más, dio la espalda, se montó en su auto y se fue. Esa fue mi gran "primera conversación de padre a hijo". (Espero que mi memoria me ayude a llevarme a la tumba todo lo aprendido).

Si mi papá estuviera vivo, estaría dando carpeta, diciéndole a cada joven con falda que ve: Oye linda, vamos a pintarte un muchachito. Así de sencillo era ese señor. Independientemente de como sería mi vida con mi papá vivo, creo que estoy mejor como estoy. Las cosas pasan por un motivo y ya ni clonando su ADN le podemos dar para atrás. Así que solo recordaré sus escasas visitas y los boches que me echaba, su eterno cigarro salpicando de ceniza su vaso de aluminio lleno de romo.

Espero muy sinceramente ser el padre que no tuve, y no cometer los errores que el cometió. La vida da muchas vueltas pero lo que menos quiero hacer como él, es morir solo (y no me refiero a no tener pareja).

Ese 31 de diciembre, realmente me hizo falta. Por lo que me hago una pregunta: ¿lo extrañé porque nunca estuvo presente o porque murió? Lo veía tan pocas veces en mi vida, que hasta se me hace difícil responderme.