27 de noviembre de 2009

Una probadita de Canon


Hoy disfruté al máximo el tomar fotos de nuevo!


Yo me conozco bien, hay veces que soy muy social y hay veces que soy retraído, apartado. Bueno, durante el seminario aquel del titulo largo en el Hotel Hamaca fui prácticamente reservado con los extranjeros hasta hoy, día de la clausura.


Vi un Sr, colombiano (lo se pues todos teníamos un ID con la nacionalidad) que portaba una maravillosa Canon XTi. No se como empezamos a hablar ni como llegamos al tema de que yo tomaba fotos. En resumen, me pidió casi con lujo de detalle el por qué yo abandoné la fotografía. Prácticamente me desahogué con él, como si fuéramos viejos amigos. Me hizo un leve recuento de su vida e increíblemente teníamos muchas cosas en común!! Hablamos de política de Colombia, de R.D. y todo lo común que teníamos.

Al terminar el receso del Seminario todos entraron al Salón menos nosotros, seguimos charlando animadamente, y antes de que nuestra ausencia fuera muy evidente entramos, mientras el me decía: Cógela de nuevo, cógela de nuevo!... (La fotografía, por supuesto)

Ya dentro, pasa el tiempo y llegamos al final del Seminario, casi todos los presentes se tomaban fotos entre ellos. Y lógicamente los que me conocían me pasaban sus cámaras para tomarles foto, sin poder negarme empecé a disparar, con camaritas que se veían bien, pero que yo no daría mi dinero por una de ella.

Todo cambió cuando mi nuevo amigo Jaime (de Colombia) se acerca y me dice: Roy ¿podrías tomarme una foto con ellos? luego con aquellos? y asi... Cuando el me entrega en mis manos su cámara Canon, a mi se me abrieron los ojos como quien ve un bebé naciendo. Senti como si me prestaran un diamante grandote (y negro).

Tenía mas de 2 años que no usaba una cámara y no niego que me puse casi nervioso! Empece a sudar, no me creía que tenia en mis manos una buena cámara...parecía un carajito pidiendo amores! Fotos para todos, pero solo Jaime quiso tomarse una conmigo, me senti muy bien con su gesto.

Cuando terminaron las fotos le devuelvo su preciada cámara y me dice: Que sentiste? Como la viste? ¿Buena, verdad? ¿Sentiste la emoción?.. Como un francotirador acariciando el gatillo antes de cada disparo... Yo sentí que hablábamos el mismo idioma.. Le dije como me sentía y nuevamente me repitió: ¡Cógela de nuevo!

Cuando llegó el funcionario de aviación para la clausura, todos nos sentamos ordenadamente esperando los discursos de despedida. Antes de iniciar, se me metió lo "freco" y voy hacia Jaime y le digo: Necesito un favor tuyo; dentro de unos 5 minutos déjame tomarles unas fotos a los delegados... Jaime sonríe y me dice, claro, ve, llévate mi cámara desde ahora... Yo me hice el sordo y volví a mi mesa, y el fue hasta allá a dejarme su cámara. Le sonreí y la miraba como si fuera un maletín lleno de dolares.

Cuando la maestra de ceremonia da inicio a la clausura, me puse de pie, agarré la cámara y me fui hacia la mesa directiva a retratar a cada uno mientras ella daba su nombre. Luego le tomé fotos a quienes hacían uso del micrófono, cuando completé mi objetivo, les hice un gesto de OK y les di la espalda... Empecé a retratar a todos los participantes que estaban en las mesas. (jeje)

Mesa por mesa hasta llegar a la  última, donde estaba las jóvenes del Staff del evento. Luego volví hacia Jaime y devolviéndole su cámara le dije: estas si te van a gustar! El me sonrió y nos dimos un saludo. El discurso acaba entre aplausos, mientras estoy en mi asiento sudado, nervioso (como esperando que una novia me de el sí)... Sentia mi corazón a mil.. (no se si era taquicardia o fotocardia) Sentía las manos sudadas y por un momento se me aguaron los ojos... Cuanta falta me hacia una cámara!! No sabia cuanto extrañaba yo volver a tomar fotos... Abría y cerraba mis manos como sintiendo aún la cámara.


Me emocioné, sudé, casi lloré. Hoy entendí que la fotografía es parte de mi vida, que no la he abandonado, solo la tengo dormida esperando al príncipe (no importa el color) para volver a esa maravillosa pasión que me abrió los ojos a la belleza del mundo tal y como es....

Mi esposa siempre lucha conmigo para que yo vuelva la fotografía, pero ella no tiene una buena cámara para poner en mis manos... Pero esta vez fue diferente, fue intenso, fue mágico! Esos minutos retratando a personas que se que nunca volveré a ver en mi vida me dejó con un sabor en mis manos tan especial, tan exclusivo, como una comida de manjar. Me dejó pidiendo mas.

Me despedí de Jaime con su compromiso de enviarme por correo las imágenes, para así yo enviárselas a todos los fotografiados por mi, tanto nativos como extranjeros.

Tratándose de fotografía, hoy me tentaron a volver a ella.

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